De mi viaje a París este verano, me he traído muy buenos recuerdos. Y uno de ellos es el de los espectaculares platos de sopa de cebolla que he tomado allí, y que, sin conocer todos los ingredientes, me han sentado de maravilla (la pedía sin pan, eso sí.)

Al volver he buscado en internet y entre las numerosas recetas que hay, he optado por la que os presento. Es del blog
Salseando en la cocina, que os recomiendo que no dejéis de visitar. Además su
paso a paso es genial y por eso mejor os dirijo a él en vez de intentarlo hacer yo.
Yo he hecho pequeños cambios, claro, pero aún así ha quedado deliciosa.
Además yo no la he gratinado al horno.
Me la he tomado directamente disolviendo el queso en la taza en la que la he servido.
Ingredientes para unas 3 raciones:
- 400 gr. aprox. de cebolla
- 40 gr. de mantequilla (yo margarina)
- 100 ml. de vino blanco seco
- 1,2 litros de agua
- 1,5 pastilla de caldo de carne concentrado*
- gruyère rallado (yo queso sin lactosa)
Opcional:
- pimienta recién molida
- una ramita de tomillo (la próxima vez creo que no pondré)
- 4-6 rebanaditas de pan apto tostado (yo no le puse)
Cortad las cebollas en juliana, bien finitas.
En una cazuela /olla o similar, derretimos la mantequilla (margarina) e incorporamos la cebolla.
Lentamente vamos pochando la cebolla a fuego suave hasta que quede dorada.
Cuanto más oscura quede más color le dará a la sopa, así que no tengáis prisa.
Mientras se hace la cebolla, disolvemos la pastilla de caldo de carne en el agua que iremos calentando en un cazo aparte.
Una vez dorada le echamos el vino. (En la receta original de la sopa de cebolla no lleva vino pero, al igual que en la receta a la que os remito, a mi me parece que le da un sabor especial.
No es necesario que reduzca, simplemente dejad que arranque el hervor y le añadimos la rama de tomillo si es que la queréis poner.
Una vez incorporado el tomillo, le añadimos el agua con la pastilla disuelta.
Por ahora no le añadimos sal ya que la pastilla de caldo es salada, y si hace falta, se salará al final de la cocción. Además el queso también la hará más fuerte.
Una vez que arranque a hervir, bajamos el fuego y la dejamos cocer
muy lentamente. Aproximadamente entre una hora y hora y media. Cuanto más rato, mejor quedará, pues como bien dice Maduixa, “Todas las sopas ganan con el hervor y con reposo.”
Sacamos la ramita de tomillo y antes de apagar el fuego, la probamos de sal. Recordad que con el queso se salará aún más, así que a menos que esté muy sosa, no le pongáis sal. Lo que si se le puede poner es una pizca de pimienta molida.
Aquí recién sacado el tomillo y a punto se servir.!Servís la sopa todavía hirviendo en cazuelitas de barro, bols o tazas en los que habremos servido una buena dosis de queso rallado. Con el calor de la sopa, el queso se irá deshaciendo y dejando su particular sabor.
¿véis el quesito que se va fundiendo?Si queréis hacerla con rebanaditas de pan, id a la
receta original y Maduixa os cuenta como hacerla con pan. Mejora bastante, pero yo no la he añadido…. Sólo por esta vez!!
* La marca que yo he utilizado tiene extracto de levadura, trazas de gluten, y lactosa, pero como a mi las trazas no me afectan yo la he usado. Y no me sienta mal pero es un ingrediente IMPRESCINDIBLE que veréis en cualquier receta de auténtica soupe a l'oignon, ya sea en francés, o español.