Sobretodo aquí, en Catalunya, que somos muy dados a hacer cocas de mil tipos diferentes.
Y a mi me gustan todas.
Y es de las cosas que hecho de menos.
Por eso, cuando hace poco ví en el Rincón de Bego, su torta de pan, pensé que si podía adaptarla a mis 5, estaba salvada.
Todavía estoy en fase de mejoras, pero entre su estupenda receta y un truco que me enseñó mi hermana Anna, he conseguido algo que me recuerda bastante a la coca de pan, con un toque de anís.
Ingredientes:
- 300 grs de harina mix b de Shar. (yo puse Proceli)
- 300 ml de agua templada.
- 2 pizcas de sal.
- 2,5 cucharadas soperas de aceite de oliva.
- 2 sobres dobles de gasificante (de Mercadona).
- Media cucharadita de goma Xantana (opcional)
- Azúcar.
- Aceite de oliva.
- Anís dulce o una cucharada de semillas de anís.
Elaboración:
Si no tenéis, se amasa a mano pero es una masa muy pegajosa.
Una vez bien mezclada la masa, se estira con las manos humedas de aceite de oliva o muy enharinadas, sobre una placa de horno también enharinada y se le da la forma deseada.
Se deja con un grosor como de un centímetro. (La mía tenía cráteres de mil tamaños)
Yo aquí enciendo el horno y dejo reposar la masa el tiempo que tarda en calentarse.
Con las yemas de los dedos se va dando la forma.
Pintar bien toda la superficie con aceite de oliva y cubrir con abundante azúcar, sin miedo ya que la masa no lleva y no quedará demasiado dulce.
Hornear a 180-190ºC hasta que dore. Quizás sea necesario que pongáis el horno primero solo por abajo y los últimos minutos, arriba y abajo. Depende de lo gruesa que os quede.
Justo en el momento de sacarla, remojar toda la superficie con licor de anís. Con el calor se fundirá y quedará como caramelizado.
Si no tenéis el licor dulce, podeis añadirle unas semillas de anís (se pueden poner antes de meter en el horno) para que den el toque final.
Yo he querido probar las dos cosas, la mitad con licor y la mitad con semillas.
Nota: si la hacéis con levadura hay que dejar fermentar la masa como si fuera de pan.







